sábado, 4 de abril de 2009

EN TIEMPOS DE CRISIS - LA CLAVE EL AHORRO DE COSTES

Vamos a vivir todos, tiempos difíciles, tiempos muy duros. Las empresas tendrán que tomar decisiones drásticas, porque no habrán muchas más oportunidades.
Para tomar las decisiones correctas, la dirección de la empresa debe hacerse al menos, las siguientes preguntas:
¿Realmente conozco que productos, servicios y clientes son rentables?
¿Los recursos que dispongo (personal, maquinaria, espacio, etc.), me están creando “capacidad ociosa”? ¿Cuánto me cuesta esto?
¿Con mis costes actuales, puedo competir en un mercado cada día mas sensible a la relación precio/calidad?
En la medida en que aumenta la cantidad de productos y clientes, junto con los costes indirectos de una empresa, los criterios de distribución que utilizan los sistemas tradicionales, generalmente unidades físicas como horas/hombre, horas/ maquina o costes directos, ha llevado a serias distorsiones respecto al coste real de los productos/servicios y clientes.
En muchas empresas no se tiene conciencia del costo que genera la subutilización de la capacidad para la cual se ha diseñado. Al conocer cuales son los recursos y las actividades subutilizadas y el costo que esto genera, es posible controlar y tomar medidas tendentes a optimizar su utilización, lo que se traduce en mejores resultados para la Empresa. El costo de la capacidad no utilizada no debe ser asignado a los productos o servicios, porque en un mercado competitivo no es posible traspasar a los clientes las ineficiencias propias de la Empresa o los resultados de malas decisiones de inversión. En caso de traspasar el costo de la capacidad no utilizada a los clientes, aumentaran los precios, con la consiguiente falta de competitividad y las consecuencias nefastas que puede acarrear dicha situación.

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